martes, 30 de diciembre de 2008

Llegar a viejo


Te toca estar así, tranquilo relajado
dejarte ahora de apuros, de andar desesperado
has cruzado la esquina de los últimos años
y tu pelo antes negro el tiempo lo ha blanqueado.

Te miras al espejo y ves cuánto has cambiado
y recuerdas así cuando fuiste muchacho
las fiestas, los amigos, los amores lejanos
cuando tenías tiempo para todo y podías malgastarlo.

Pero ahora te observas algo viejo y cansado
y la energía de antes te ha ido abandonando
tu cuerpo no es el mismo ni ya tu sexo es ávido
y ahora buscas ese segundo aire que nunca habías tomado.

No queda mucho camino por andar
ya no te queda tiempo que puedas malgastarlo
cada día que pasa más se acerca el final
y no queda otra cosa que tener que aceptarlo.

Ahora andas en bajada lo que ayer recorriste en subida
y si antes ibas rápido, hoy andas lentamente
pues has dejado atrás el otoño de la vida
y te vas adentrando en la cruel primavera de la muerte.

Caracas, XXVII-VI-MCMXCV

El poeta y la bailarina


El fue un gran poeta que sólo ella leyó
pues siempre fue su musa su única inspiración
ella una bailarina que sólo a él le bailó
y entregaron sus vidas a un sólo corazón.

Ella bailaba con ternura la danza magistral
pensando en su poeta siempre era la mejor
él hacía poemas que le enviaba en una carta postal
y en ellos le decía que era todo su amor.

Y se amaron bien sabe Dios cuánto se amaron
en sus poemas y bailes siempre brilló el amor
y a pesar que las distancias y circunstancias
siempre les separaron
cada día en sus corazones aquel amor creció.

Y hoy muchos años transcurridos
entre bailes y versos perdidos
él se pregunta mientras le hace otro poema
a quién le danzará su bailarina
y ella pregunta a si misma
a quién le escribirá el poeta
mientras baila nuevamente con su vieja bambalina.

Porque ahora en cielos distintos
aunque las mismas estrellas
ella sigue danzando para él
y él continua escribiendo poemas para ella
porque hoy su amor se escribe
entre una pista de baile y unos versos de papel.

Caracas, XII-III-MCMXCVI

lunes, 29 de diciembre de 2008

Caracas

Ciudad sin don o quizás con muchos dones
ciudad que te disfrazas de alegría
cuando realmente eres angustias y tristezas
ciudad que te emborrachas los viernes por las noches
ciudad que eres un monstruo de más de mil cabezas.

Ciudad que una vez fuiste una pequeña aldea
y hoy eres una doña vestida de concreto
que en un tiempo en otrora resultaste doméstica
y hoy eres tan gigante que hasta tienes un metro.

Ciudad que siempre fuiste inspiración de muchos
poetas y cantores como Aquiles y Billos
y hoy en día ya nadie te escribe un papelucho
y con el ir del tiempo vas perdiendo tu brillo.

Ciudad que has sido la sultana del Avila
y que algunos llamaron la sucursal del cielo
te has vuelto desgraciada los fines de semana
pues al llegar a ellos ya te vistes de duelo.

Ciudad que te cambiaron por ser lo que ahora eres
delincuencia, abusos, muertes y también robos
yo hubiese preferido realmente conocerte
doméstica y tranquila con tus techitos rojos.


Caracas, MCMXCV

Jodida Juventud


Encienden sus cigarros casi que al mismo tiempo
sonríen y celebran ser jóvenes y fuertes
él cabeza rapada, ella lentes de pasta negros
nos hacen ver a todos que son irreverentes.

Hablan de pana, burda, qué tal mi brother
de lo fino que estaba la discoteca ayer
del amigo que es bobo y ellos siempre joden
y unos nuevos cigarros vuelven a encender.

Se besan y nos muestran que sí saben besarse
el susurra en su oído algo que a ella le gusta
se hacen mil caricias no dejan de abrazarse
y hacen dos ademanes que a una viejita insultan.

Ahora cambian de tema y hablan de la moda
del jeans, de los zapatos, de un lugar y de pizzas
del rock, del trago, alguien que vende droga
se nos quedan mirando y se mueren de risa.

Pero ellos ignoran algo que es muy duro
que mientras gira el mundo y se queda sin cuerda
en vez de irse en el barco que los lleve al futuro
ellos, los pobrecitos, se hunden en la mierda.

Los Teques, I-XII-MCMXCV

viernes, 26 de diciembre de 2008

Tu adios

Te marchaste con él y me dejaste solo
ya me encuentro tan triste que no quiero ni hablar
al mirarme al espejo fijamente a los ojos
el corazón me dice que no volveré a amar

Te marchaste con él y solo me dejaste
es muy triste saber que sin ti me he quedado
el corazón me dice que nunca me amaste
que me dormí en un sueño del cual no he despertado

Te marchaste con él pensé que me querías
creyendo que me amabas te construí un castillo
un castillo de amor de sueño y poesía
que alegraba la noche con su elegante brillo

Y cuando te marchaste sabiendo que te irías
se deshizo el castillo en toda su estructura
y lo que ayer fue de amor de sueño y de poesía
hoy en día es dolor, tristezas y amarguras.

Caracas, VI-IV-MCMXCI

Que

Qué fue de aquel encuentro que unió a nuestras vidas
qué fue de aquellas frases de amor que nos dijimos
qué se hizo la frescura de sentirte divina
qué fue de aquel amor con el que nos quisimos

Qué fue de la esperanza cargada de promesas
qué se hicieron los besos que con amor nos dimos
que todo fue alegría que todo hoy es tristezas
al recordar el tiempo que ayer juntos vivimos.

Qué paso con tu gracia de muchachita loca
qué pasó con mis cuentos de loco soñador
pareciera que todo se quedó en una roca
que hoy sirve de sepulcro a nuestro muerto amor.

Y tú dónde estás. Acaso en otros brazos
y yo aquí tratando de arrancarme esta pena
intentando armar mi amor hecho pedazos
recordando aquel tiempo escribiendo poema.

O buscando siquiera alguna explicación
guardando muy adentro lo poco que ha quedado
tomando una cerveza junto a mi corazón
escondiendo lo poco que el tiempo no ha borrado.

Caracas, XXII-II-MCMXCI

Mis manos no te alcanzan

Mis manos no te alcanzan mi voz ya no te toca,
mis labios hoy descansan con una fiebre loca
de salir a buscarte y besarte en la boca.

Mis manos no te alcanzan mi voz ya no te toca,
ni que vuelvan febreros, ni regresen abriles;
tu indiferencia es tanta que parece de roca
que no logro romperla con mis torpes buriles.

Mis deseos hay veces que sobre tí se lanzan
y el calor de tu cuerpo, a mi cuerpo aún sofoca,
tratando de tocarte. mis manos no te alcanzan
y hablando frente a frente mi voz ya no te toca.


Ciudad Guayana, XI-MCMXC